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El Banco Interamericano de Desarrollo, Trump y el Perú

La inconveniente postulación del estadounidense Mauricio Claver-Carone a la presidencia del BID

Publicado: 2020-08-29

El primer préstamo concedido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tras su fundación en 1959, fue para el Perú, y, específicamente, para obras de saneamiento en Arequipa.  

Ahora, el gobierno peruano parece encontrarse cavilando sobre la posición a adoptar respecto de la batalla diplomática desatada en torno a la candidatura del norteamericano Mauricio Claver-Carone para la presidencia del organismo, con el auspicio de la Casa Blanca.

Como se sabe, el puesto ha recaído siempre en un latinoamericano, mientras que el de vicepresidente ha sido asumido por un estadounidense, en virtud de un “pacto de caballeros” establecido desde el inicio.

Esta vez, sin embargo, Donald Trump, siempre dado a las acciones disruptivas en lo que toca a las entidades y los acuerdos multilaterales, que, por cierto, tiene en muy poca estima, se cruza en el camino, al postular a su candidato, generando una gran controversia en una entidad que siempre había sido muy estable.

No es solo por el quiebre del antiguo acuerdo que las aguas están agitadas, sino, también, por el perfil del valido del mandatario norteamericano y por la intención que podría estar detrás.

Claver-Carone, de origen latino, es asesor para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional, y ha sido director ejecutivo del Fondo Monetario Internacional en representación de su país. Sus críticos consideran que no tiene las capacidades profesionales suficientes para ejercer la presidencia del BID; sobre todo, preocupa su trayectoria de activista político a favor de las posiciones más duras ahora en curso en la Casa Blanca, lo que lo que hace poco idóneo para una función en la que se requiere de capacidad de escucha y de negociación. Ello apunta a que, tal vez, tanto o más que jefe del organismo, esté destinado a ser un ariete de las estrategias y tácticas de Trump en la región. Es decir, podría producirse una instrumentalización del BID, en beneficio de la política exterior de la primera potencia mundial, y, en especial, en lo que toca a la rivalidad con China que tiene una fuerte presencia en América Latina.

El gobierno estadounidense tiene ya comprometido el apoyo de países como Colombia, Brasil, Bolivia y Ecuador, entre otros, que le permitirían obtener el nombramiento de su funcionario durante la reunión de gobernadores a celebrarse el 12 y 13 de septiembre.

Ante ello, Argentina, que también tiene su candidato, está maniobrando para que se postergue el evento hasta después de la elección presidencial en Estados Unidos, en el entendido de que Joseph Biden, de llegar a la Casa Blanca, retiraría la postulación de Claver-Carone, respecto de la cual, su portavoz ya se ha pronunciado en contra. Con ese fin, Buenos Aires requiere que no se alcance el quorum mínimo correspondiente al 75% de los derechos de voto. En su empeño, cuenta con el anunciado respaldo de Chile, México y Costa Rica, con lo cual, sumaría 22.2%. A ellos espera añadir el concurso de otros como Nicaragua, los países europeos como Francia y Alemania que se han mostrado a favor de la postergación, y Canadá; así, lograría su cometido.

El Perú, por su parte, hasta el momento de escribir estas líneas, no se ha pronunciado. Ciertamente, las presiones, de uno y otro lado, deben ser muy intensas. Donald Trump, en particular, ha demostrado que puede ser muy insistente, recurriendo a la vez a la amenaza del garrote y a la zanahoria. Los suspicaces podrán decir que Ecuador, por ejemplo, ya arrancó su premio, por lo menos, si se considera como tal el acuerdo del FMI para un rescate financiero, horas después de las presiones públicas estadounidenses en ese sentido.

Sin duda, es lamentable llegar a una situación en la que unos países recurran a una maniobra procedimental para frustrar la realización de la elección de la nueva cabeza del BID.

Sin embargo, no es menos cierto que, por lo señalado más arriba, y aún dejando de lado el tema del rompimiento del “pacto de caballeros”, la posible presidencia de Mauricio Claver-Carone aparece como muy poco conveniente para la institución. El gobierno de Martín Vizcarra no puede contribuir a que se haga realidad. Tendrá que actuar en consecuencia, aunque, tal vez, esté abrigando la esperanza que Argentina sume finalmente los respaldos necesarios y, así, no verse obligado a poner en la balanza la postura peruana, a riesgo de atraer la venganza del irascible señor Trump.


Escrito por

Francisco Belaunde Matossian

Analista político internacional. Profesor en las universidades Científica del Sur y San Ignacio de Loyola


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