moras non sacta

La tarea de Popolizio

Publicado: 2018-04-07

El reto inmediato del nuevo canciller es, obviamente, la Cumbre de las Américas a celebrarse en nuestro país el viernes 13 y el sábado 14 de este mes. Las gestiones diplomáticas para asegurar la mayor asistencia de jefes de Estado y evitar desistimientos de último minuto, continuarán seguramente a lo largo de la próxima semana. También, por cierto, los esfuerzos para llegar a un consenso sobre la declaración a ser emitida al final de la reunión.  

La cosa no es fácil; en primer lugar, por el factor Maduro. La decisión de mantener la “desinvitación” ha sido ratificada, muy probablemente por los mismos motivos por la que fue adoptada por Pedro Pablo Kuczynski: ganarse las indulgencias de Fuerza Popular; es decir, por una razón de política interna, aunque también puede haber influido en ello la postura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Hay que recalcar a ese respecto, que la mayoría de analistas internacionales locales ha coincidido en que no se trata de una buena decisión, incluyendo al ex canciller Francisco Tudela, insospechable de “chavismo”, que no la aplaudió en una reciente entrevista concedida al diario El Comercio.

Habrá que ver qué hace el déspota llanero que, si bien, acaba de dar señales de que ya no intentaría forzar su participación en el evento, podría de todos modos persistir en ese empeño. Habrá que ver también cuál será la actitud de sus amigos regionales como Evo Morales, Raúl Castro y Daniel Ortega.

El otro factor de perturbación para la Cumbre, es el que representa el inquietante inquilino de la Casa Blanca. Su trato inaceptable a México, su posición dura sobre los inmigrantes latinos en su país, y, ahora, sus medidas proteccionistas, generan rechazo y preocupación en América Latina. Su trifulca comercial con China nos perjudica en la medida en que puede afectar el precio del cobre y de otros minerales. Su llamado a que optemos preferentemente por Estados Unidos, en lugar del gigante asiático como socio, es impertinente como muchas de sus declaraciones y tuits. Nadie puede venir a exigirnos que seamos partícipes de pleitos ajenos y que renunciemos a la diversificación de nuestras relaciones económicas. No sólo eso, el pedido es ininteligible, pues no se sabe qué puede significar en términos prácticos. ¿Podemos ser “castigados” por tener un TLC con China, y recibir inversiones de ese país?

Naturalmente, el problema planteado por la potencia del Norte va más allá del viernes 13. Constituirá un reto para nuestra cancillería a lo largo de lo que queda del mandato, esperemos que único, de Trump.

Otras tareas del nuevo ministro son las que tienen que ver con la actuación del Perú como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y con los próximos pasos de la Alianza del Pacífico. Por otro lado, en materia bilateral, tenemos una agenda importante con Bolivia, por temas como la recuperación del Lago Titicaca, el proyecto del tren bioceánico; hay que añadir el acuerdo sobre Ilo, que duerme el sueño de los justos en el Congreso, y que, probablemente, tenga que ser renegociado una vez más. Por cierto, también debe mencionarse el manejo de las implicancias para nosotros del litigio ante la Corte Internacional de La Haya, entre Bolivia y Chile y cuyo resultado se espera para fines de este año o inicios del siguiente.

Por esos asuntos y otros, el inquilino de Torre Tagle tiene una lista de deberes bastante larga. Deseémosle éxito.


Escrito por

Francisco Belaunde Matossian

Analista político internacional. Panelista de programa TV Perú Mundo de Canal 7. Profesor universitario


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