espera despierta

La reforma del Consejo Nacional de la Magistratura y el fantasma del control político

Publicado: 2017-07-31

Se dice que la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) propuesta por el gobierno someterá a la justicia al control político porque contempla que uno de los miembros de esa institución sea nombrado por el gobierno y otro por el Congreso.  

Sin embargo, los miembros del Tribunal Constitucional son designados por el Poder Legislativo. ¿Alguien puede decir que ese organismo está actualmente direccionado por algún partido?

Obviamente, no se puede negar que el mecanismo propuesto por el Ejecutivo entraña un riesgo de injerencia política en el CNM, pero ¿Acaso el actual sistema representa una garantía de independencia? ¿La participación de los colegios profesionales en la designación de los consejeros ha dado buenos resultados? Evidentemente, la respuesta es negativa. Tenemos un CNM totalmente desprestigiado y por eso es que existe consenso sobre la necesidad de una reforma, aunque se discrepe respecto de su contenido.

La ventaja del proyecto gubernamental es que ofrece la posibilidad de prevenir malos nombramientos. Por el hecho mismo de que sean políticos los encargados de parte de los nombramientos, es que estos no se darán ante la indiferencia general, como sucede con el sistema actual, sino bajo los reflectores de la prensa siempre ávida de escándalos. Piénsese en la enorme presión mediática y de la opinión pública que habrá sobre el gobierno y el Congreso, si es que las personas que pretenden designar no son idóneas. Los antecedentes de los posibles nominados serán escudriñados con lupa y está visto que las autoridades retroceden ante el escándalo, y, eventualmente, ante las protestas callejeras, si es que se dan, como sucedió hace unos años con la designación de los miembros del Tribunal Constitucional.

Con el método actual, en cambio, no hay forma de evitar malos nombramientos. Las elecciones gremiales no son necesariamente ganadas por los mejores profesionales sino por los que tienen más dinero para acciones proselitistas y hacen mejor campaña.

Por cierto, tampoco existen garantías de que los miembros del CNM designados por el Ministerio Público y por el Poder Judicial sean los más adecuados, si se tiene en cuenta que ambos organismos están penetrados por la corrupción. Por ese motivo, sugeriría que esos dos consejeros sean designados por el Fiscal de la Nación y en el Presidente del Poder Judicial, antes que por elección de los fiscales y de los jueces supremos, respectivamente. Los titulares de ambas instancias, como personas plenamente identificadas, tienen que asumir la responsabilidad ante la opinión pública de los nombramientos. En cambio, si la tarea recae en un cuerpo colegiado, la responsabilidad de diluye, y, así el juego de los lobbies internos puede darse con más facilidad e impunidad.

Otra posibilidad es que se escoja la vía del concurso público, como plantea Transparencia.

El CNM es un organismo vital para la justicia, y, por lo tanto, para nuestra viabilidad como país y para la democracia. Es crucial que sus miembros, sean, esta vez sí, idóneos profesional y moralmente. El criterio de la representación de la sociedad civil, no puede estar por encima de ese imperativo, menos aún, si no nos ha llevado a nada bueno. No hay sistema perfecto, pero, escojamos el que ofrezca las mejores posibilidades para hacer del CNM una isla de excelencia.


Escrito por

Francisco Belaunde Matossian

Analista político internacional. Panelista de programa TV Perú Mundo de Canal 7. Profesor universitario


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