No indulta

Los movimientos en zigzag de la superpotencia

Publicado: 2017-04-11

Hasta la semana pasada, el credo imperante en la Casa Blanca era el del aislacionismo, salvo en lo que se refiere a la lucha contra el Estado Islámico y Al Qaeda. En esa línea, los crímenes del otro terrorista, Bashar el Assad, no eran de la incumbencia de Washington, pues estaban dirigidos contra la población siria únicamente y, por lo tanto, no ponían en riesgo la seguridad norteamericana. De pronto, el presidente Trump se mostró conmocionado por las imágenes de niños muertos por un ataque con gas sarín atribuido a las fuerzas de Damasco, y ordenó rápidamente lanzar 59 misiles Tomahawk contra una base de la fuerza aérea siria. No sólo eso, su administración ha proclamado que hará de la salida del poder de Assad un objetivo prioritario. Es decir, se ha producido un cambio radical de rumbo.  

Es verdad que la acción militar, lejos de inquietar a los gobiernos de los países aliados de Estados Unidos, los ha aliviado, por lo menos a corto plazo, pues significa el abandono de la postura aislacionista que les quitaba el sueño. Ello, por cierto, más allá del carácter ilegal de la operación respecto del derecho internacional. Por otro lado, la reacción de Trump puede ser explicada por la conciencia del riesgo que implicaría para el mundo, y, por lo tanto, para su país, el grave precedente de que la utilización de armas químicas quedara impune.

No obstante, a la vez, el carácter imprevisible de la nueva administración norteamericana ha quedado espectacularmente confirmado y ello es, sin duda, inquietante y, más aún, en un contexto de fuertes tensiones en diversas partes del globo. La cosa se agrava si se tiene en cuenta el debilitamiento programado del Departamento de Estado, si nos atenemos al proyecto de presupuesto federal anunciado por la Casa Blanca. Es decir, Trump va en camino de reducir la capacidad de una institución fundamental para darle luces en materia de política exterior, y, por lo tanto, para afrontar con tino y responsabilidad los escenarios de conflicto que pueden salirse de control y llevar a graves enfrentamientos bélicos. Ciertamente, su decisión de sacar al ideologizado y ultra derechista Steve Bannon del Consejo de Seguridad Nacional, y el mayor peso otorgado en su entorno a un puñado de ex generales reconocidos por su gran profesionalismo y capacidad de reflexión, son noticias en algo tranquilizadoras. Lamentablemente, no son suficientes para calmar las aprensiones que genera el nuevo mandatario.

Parece que en los próximos meses y años vamos a tener que cruzar los dedos con bastante frecuencia ante las situaciones de tensión en el mundo que involucren a Estados Unidos


Escrito por

Francisco Belaunde Matossian

Analista político internacional. Panelista de programa TV Perú Mundo de Canal 7. Profesor universitario


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