espera despierta

Vaivenes asiáticos de Donald Trump

Publicado: 2017-02-14


En lo que aparece ya como la tónica de las primeras semanas de gestión del nuevo presidente norteamericano, después de las “trumpadas”, vienen acciones de política exterior más prudentes en el escenario del sudeste asiático.  

Así, en lo que se refiere a la relación con la República Popular China, el magnate devenido en inquilino de la Casa Blanca, ha tenido que retroceder respecto de su inicial coqueteo con Taiwán, reafirmando a su par chino, Xi Jinping, el respeto por Estados Unidos de la tradicional política de una sola China.

Asimismo, después de haber insinuado un alejamiento de los compromisos norteamericanos respecto de la defensa de Corea del Sur y Japón, Trump envió a su secretario de defensa, James Mattis, a ambos países para tranquilizar a sus respectivos gobiernos, sobre la plena vigencia de las alianzas militares que unen a sus naciones. Además, recibió al primer ministro japonés Shinzo Abe, en Washington, donde le prodigó todo tipo de frases amables y tranquilizadoras, e incluso un apretón de manos, bastante llamativo por su duración, antes de llevarlo a jugar golf en su campo de Palm Beach, en Florida.

Si bien muchos observadores se han felicitado de ese aparente redescubrimiento de la sensatez en la nueva administración estadounidense, de todos modos, esos vaivenes tienen por efecto empañar la imagen de hombre fuerte que el mandatario quiere construir y, por lo tanto, lo debilitan. Ello, en particular, ante Xi Jinping, que puede jactarse de haber defendido firmemente los intereses de su país y de haber hecho retroceder al “hombre más poderoso del planeta”. No solo eso, Trump también queda como alguien poco confiable y ante el cual se tiene que ser muy escéptico, no dejándose impresionar por sus dichos o tweets, ni dando nunca como una certeza el cumplimiento de sus promesas y ni siquiera de sus compromisos escritos. A ello abona también el hecho de que formen parte de su entorno más íntimo, personajes fuertemente ideologizados y ultra nacionalistas como Stephen Bannon, que aparecen dispuestos a hacer valer sus creencias más afiebradas y apocalípticas respecto de los supuestos peligros que acechan a Estados Unidos y que, según ellos, requieren de respuestas sin concesiones que, eventualmente, podrían llevar incluso a la guerra.

Habrá que ver si en los próximos meses y años, se consolida en Washington una visión más pragmática y profesional en materia de política exterior, o si, por el contrario, termina imponiéndose una mirada alucinada y de ojos desorbitados.


Escrito por

Francisco Belaunde Matossian

Analista político internacional. Panelista de programa TV Perú Mundo de Canal 7. Profesor universitario


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