reconoce sus orígenes

La política mundial de cabeza: el caso francés

Publicado: 2017-02-07

El 23 de abril próximo, se llevará a cabo la primera vuelta de la elección presidencial en Francia. Tal como están las encuestas en estas fechas, podría darse el increíble caso de que ni el partido de la derecha clásica ni el Socialista, alcancen los dos primeros lugares, a través de sus respectivos candidatos, y que, en consecuencia, no estén presentes en la segunda vuelta.  

En efecto, un sondeo publicado el 2 de este mes, en la revista Paris Match, ubica a Marine le Pen, del ultraderechista Frente Nacional, en primer lugar, con el 24% de las preferencias, a François Fillon de “Los Republicanos”, es decir, la derecha clásica, con el 21%, seguido de Emmanuel Macron, ex ministro de economía del actual jefe de Estado, François Hollande, y que postula con su propia agrupación, “En Marcha”, con el 20%, y Benoît Hamon, del Partido Socialista, con el 18%.

Fillon, ex primer ministro durante el mandato de su correligionario Nicolas Sarkozy, era el gran favorito hasta hace pocas semanas, cuando estalló un escándalo en torno al posible empleo ficticio de su esposa Penelope como asesora suya en el Congreso. Ahora, su posición es más incierta, y podría fragilizarse aún más a medida de que avancen las investigaciones judiciales en torno a su cónyuge. Esta nueva circunstancia podría abrir un bulevar a Macron, quien podría así convertirse en el rival de Le Pen a quien derrotaría en la segunda vuelta según las encuestas actuales. El líder de “En marche”, de 39 años, es un liberal moderado que se insertó en el gobierno de Hollande.

Sin embargo, es muy pronto para hacer pronósticos; más aún, teniendo en cuenta que estas son épocas de sorpresas y hasta de revoluciones electorales en el globo, con, eventualmente, profundas consecuencias en el sistema mundial, tal como ha funcionado en las últimas décadas. Muchos tiemblan ante la posibilidad de que Francia se sume al desbarajuste, eligiendo como presidenta a la candidata del Frente Nacional. Tal escenario significaría otro golpe devastador para la Unión Europea, que ya tiene que lidiar con amenazas como el Estado Islámico, la Rusia de Putin, y Donald Trump, en palabras de otro Donald, el presidente del Consejo Europeo, el polaco Tusk. También podría serlo para la democracia, en opinión de muchos, así como para el libre comercio. Quedaría así la Alemania de Angela Merkel, como el último bastión, además de Canadá, de un orden que, si bien, tiene sus contradicciones y limitaciones, ha permitido avanzar notablemente a buena parte de la humanidad en términos económicos, democráticos e institucionales.


Escrito por

Francisco Belaunde Matossian

Analista político internacional. Panelista de programa TV Perú Mundo de Canal 7. Profesor universitario


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