No indulta

Urgente: shock de confianza en el sistema judicial

Publicado: 2017-01-31

El nuestro es un sistema judicial zarandeado; por los políticos, los medios de comunicación y los diversos sectores de la opinión pública que exigen que actúe de una u otra forma. Lo vemos una y otra vez, y especialmente, ahora con ocasión de los procesos en torno al escándalo del Lava Jato.  

Ello, claro, obedece a la falta de credibilidad del Poder Judicial y del Ministerio Público, por las actuaciones ineficientes e irregulares, cuando no claramente corruptas, que protagonizan jueces y fiscales en demasiadas ocasiones. En ese sentido, la presión mediática es un recurso de la sociedad para luchar contra la impunidad. No es lo mejor, pero a veces es inevitable, aunque sea injusto para los numerosos magistrados honestos y capaces que hacen un buen trabajo.

No obstante, también es obvio que el zarandeo está motivado en diversas ocasiones por el interés de los políticos y sus aliados mediáticos en ver a toda costa al adversario en dificultades, cuando no preso, y, eventualmente, además, desviar la atención respecto de sus propias cuitas o de la de sus amigos. Así, a los cuestionamientos inspirados en una legítima preocupación ciudadana, se suman los que están motivados por cálculos subalternos. El resultado es una situación en la que ese sector tan vital de la institucionalidad no logra salir del desprestigio, lo que contribuye enormemente a la fragilidad de nuestra democracia.

Es urgente salir de esa trampa, inyectando una buena dosis de credibilidad en el sistema. Ello implica una acción decidida y honesta, desde el Congreso, aunque para muchos pueda sonar ingenuo. No se puede actuar directamente sobre el Poder Judicial o el Ministerio Público, pero sí sobre el organismo encargado de designar y fiscalizar a jueces y fiscales, es decir, el Consejo de la Nacional Magistratura (CNM). Se habla mucho de reformarlo, pero, a estas alturas, no es tanto cuestión de cambiar el mecanismo de designación de sus miembros para el futuro, como el de reemplazar ya a quienes actualmente lo componen, y, que, como señaló el presidente de la Asociación Civil Transparencia, Allan Wagner, no inspiran confianza por las razones por todos conocidas. Con ese fin, las fuerzas políticas podrían ponerse de acuerdo sobre un camino constitucional, como una disposición transitoria en la Carta Magna que cree un organismo provisional que asuma las funciones del CNM, y cuyos miembros sean escogidos de manera excepcional por los parlamentarios entre los juristas más prestigiosos del país. Solo una composición de primer nivel que brinde todas las garantías de honestidad y capacidad profesional, puede producir el shock de confianza que requiere el sistema judicial. Con voluntad política, debería poderse alcanzar ese objetivo. El tema, claro, es que exista la real intención en los partidos de resolver el problema, lo que, por lo antes señalado, no parece muy evidente, por decir lo menos.


Escrito por

Francisco Belaunde Matossian

Analista político internacional. Panelista de programa TV Perú Mundo de Canal 7. Profesor universitario


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